Pausa.
Veo que no dejan de caer las hojas y el viento no tiene pensado interrumpir el susurrar de la tarde. Tus labios se mueven como si su misión fuera enardecer mi corazón, la situación se pone tensa, ya no hay forma de aguantar. Es un beso, que nace de un pálpito rebelde y cabalga sin acobardarse hacia nuestro punto de encuentro. Nuestro tiempo se detiene.